En los últimos tiempos, se han producido diferentes hechos que han ocasionado un aumento de los pensamientos obsesivos negativos ya que hemos sufrido mayores situaciones de miedo y estrés, incluso por la monotonía o la rutina contínua a la que estamos sometidos.
Por ello, controlar los pensamientos obsesivos negativos pueden ser una tarea para la cual necesites algunos consejos que te daremos a continuación.
¿Qué son los pensamientos obsesivos negativos?
Hablamos de pensamientos obsesivos compulsivos negativos cuando los pensamientos indeseados e intrusivos con aspectos negativos, se vuelven recurrente y afectan en nuestro desarrollo del día a día, generando un malestar y ansiedad en aquella persona que los padece.
Sin embargo, existe un camino hacia la eliminación usando diferentes estrategias que resultan muy efectivas.
¿Cómo eliminar los pensamientos obsesivos negativos?
A continuación, trataremos algunas de las estrategias para eliminar los pensamientos obsesivos negativos.
Reconocerlos y encontrar significado
El primer paso para eliminar los pensamientos obsesivos negativos es comenzar por la aceptación y, encontrar el significado que estos tienen para ti para sí, establecer un punto de partida y conocer por donde se debe empezar a actuar.
Atención plena, una estrategia eficaz
La atención plena o mindfulness se trata de un estado mental consistente en estar atento de manera consciente e intencional a lo que se hace en el momento presente, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia.
Cuestionar tus pensamientos
En muchas ocasiones, simplemente escuchamos nuestros pensamientos y creemos en ellos pero, cuando hablamos de pensamientos obsesivos de carácter negativo puede que estos no sean lógicos o incluso realistas, por lo que debes ser crítico con ellos y pensar, ¿Es de verdad algo por lo que me tengo que preocupar?

Fomentar el diálogo positivo interno
Para que los pensamientos obsesivos negativos tomen menos poder en nuestras mentes, es muy importante intentar vencerlos con los pensamientos negativos. Cada pensamiento negativo podrá ser sustituido por positivos que, nos ayudan a mejorar nuestro bienestar y salud mental.
Realizar ejercicio físico
El ejercicio físico es una gran herramienta para despejar la mente y que, por lo tanto, nos hará que durante ese tiempo disminuyan significativamente. Establecer una rutina de ejercicios o actividades deportivas nos ayudará a eliminar los pensamientos obsesivos negativos.
El apoyo, un pilar fundamental
Compartir con tus familiares y amigos los pensamientos obsesivos negativos te ayudará no sólo a exteriorizarlos (que ya ayuda bastante a la ansiedad) sino también a canalizarlos y verlos desde otras perspectivas diferentes.
Psicología y pensamientos obsesivos negativos
La psicología estudia todas aquellas patologías o trastornos que afectan a nuestra salud mental y, sin duda, los pensamientos obsesivos negativos se trata de uno de ellos. Contar con la ayuda de un psicólogo que te ayude a comprenderlos, tratarlos y eliminarlos será esencial para una buena recuperación de tu felicidad.
Ahora que ya conoces más acerca de estos TOCs debes saber que uno de los factores principales es la paciencia, se trata de un proceso que mejora gradualmente y que, aunque en un inicio parecen imposibles de vencer, piensa que ninguno de ellos son insuperables.
Preguntas frecuentes sobre los pensamientos obsesivos negativos
¿Los pensamientos obsesivos negativos son síntoma de TOC?
No necesariamente. Los pensamientos intrusivos negativos son muy frecuentes en la población general y no implican un diagnóstico de TOC. La diferencia está en la intensidad, la frecuencia y el impacto: en el TOC, los pensamientos obsesivos generan una angustia muy intensa que lleva a realizar compulsiones para aliviarla, y este ciclo interfiere de forma significativa en la vida diaria. Tener pensamientos negativos recurrentes sin llegar a ese nivel de sufrimiento o compulsión es algo mucho más habitual y no equivale a tener TOC.
¿Por qué intentar no pensar en algo hace que el pensamiento se repita más?
Es el llamado efecto rebote o efecto del oso blanco, estudiado por el psicólogo Daniel Wegner: cuando intentamos suprimir activamente un pensamiento, le damos más atención y lo reforzamos. El cerebro necesita pensar en «X» para saber que no debe pensar en «X», lo cual genera precisamente el efecto contrario. Por eso las estrategias de supresión no funcionan y el mindfulness —observar el pensamiento sin intentar eliminarlo— tiene mucha mejor evidencia para reducir su impacto.
¿Cuándo los pensamientos obsesivos negativos necesitan atención profesional?
Cuando son frecuentes e interfieren en el trabajo, el sueño o las relaciones, cuando generan una ansiedad intensa o llevan a evitar situaciones, cuando aparecen rituales o compulsiones para aliviar el malestar que producen, o cuando sientes que no puedes funcionar con normalidad por su causa. También si los pensamientos tienen contenido relacionado con hacerte daño a ti mismo o a otros, aunque sepas que no quieres actuar en consecuencia — en ese caso especialmente es importante hablarlo con un profesional.
¿La terapia cognitivo-conductual ayuda con los pensamientos obsesivos?
Es el tratamiento con mayor evidencia científica. La TCC trabaja la reestructuración cognitiva —identificar y cuestionar los pensamientos distorsionados—, la exposición gradual a los pensamientos sin realizar compulsiones, y el desarrollo de una relación más flexible con los propios pensamientos. La terapia de aceptación y compromiso (ACT) también tiene muy buenos resultados, especialmente cuando el problema es la fusión cognitiva: creer que los pensamientos son una representación literal de la realidad o de lo que uno es.